El bambú impulsa el desarrollo territorial en seis provincias de Ecuador con el respaldo de la Unión Europea y AECID
Resumen de la noticia
Generación de empleo, construcción sostenible y conservación de ecosistemas son algunos de los beneficios que traerá una iniciativa impulsada por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
El bambú, una planta ancestral y con una capacidad única para capturar carbono, se convierte en el eje de una apuesta por el desarrollo sostenible en Ecuador. Con el financiamiento de la Unión Europea, a través de la estrategia Global Gateway, y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), se dio inicio formal al proyecto “Desarrollo económico territorial mediante el fortalecimiento de la cadena de valor del bambú”, que beneficiará a seis provincias del país: Manabí, Santa Elena, Santo Domingo de los Tsáchilas, Pichincha, Napo y Pastaza.
Durante la primera reunión del Comité Directivo, instancia que reúne a los actores clave de la iniciativa, se aprobó el Plan Operativo Anual, que marca el comienzo de las actividades. El proyecto, ejecutado por la Red Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR), y se financia a través de una modalidad de Cooperación Delegada de la Unión Europea con AECID. El proyecto cuenta con una inversión total de 3,2 millones de euros, de los cuales 3 millones son aportados por la Unión Europea y 200.000 euros por AECID. Su objetivo es dinamizar las economías locales, promover la bioeconomía y responder a los desafíos del cambio climático.
La iniciativa pondrá especial énfasis en la participación de mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y personas en situación de movilidad humana, sectores que históricamente han enfrentado barreras para acceder a oportunidades productivas. Se estima que el proyecto beneficiará directamente a 2.852 personas, fortaleciendo sus capacidades técnicas y empresariales para insertarse en la cadena de valor del bambú.
Entre las acciones previstas para el primer año de ejecución, se incluyen el fortalecimiento de la Mesa Sectorial del Bambú, la creación de seis plataformas provinciales de articulación, la actualización de la Estrategia Nacional del Bambú y la revisión de la normativa de construcción sismorresistente. En el ámbito productivo, se establecerán ocho viveros, se restaurarán 600 hectáreas de bambusales y se formarán a mujeres y hombres como técnicos y líderes comunitarios en manejo sostenible del recurso.
Además, se impulsarán microempresas y bioemprendimientos vinculados a la construcción sostenible, el mobiliario y la bioeconomía, generando empleo inclusivo y promoviendo un modelo de desarrollo que integra la conservación ambiental con el crecimiento económico.
Con esta apuesta, la Unión Europea, a través de Global Gateway y la AECID, consolidan su compromiso con el desarrollo territorial de Ecuador, posicionando al bambú como una solución basada en la naturaleza que aporta a la economía circular, la resiliencia climática y al bienestar de las comunidades rurales.