Bambú para proteger nuestros territorios frente al Fenómeno de El Niño
Ante la llegada de lluvias intensas, el bambú se posiciona como una herramienta natural para proteger el suelo, retener el agua y reducir riesgos.

El bambú no solo genera productos, empleo e ingresos. Cuando se maneja adecuadamente, también puede proporcionar soluciones basadas en la naturaleza para proteger los suelos, recuperar ecosistemas y aumentar la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático.
Esta capacidad adquiere especial relevancia ante el fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la posibilidad de lluvias intensas, erosión, inundaciones y deslizamientos en diferentes territorios de Ecuador.
El proyecto "Desarrollo económico territorial mediante el fortalecimiento de la cadena de valor del bambú", financiado por la Unión Europea y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), y ejecutado por la Organización Internacional del Bambú y el Ratán (INBAR), promoverá diferentes Prácticas Climáticamente Inteligentes (PCI) adaptadas a los riesgos y características de cada territorio.
Entre estas prácticas se encuentran:
- La protección de fuentes de agua y riberas.
- El establecimiento de barreras vivas para reducir la erosión.
- La recuperación de suelos y áreas degradadas.
- La incorporación del bambú en sistemas productivos diversificados.
- La protección de cultivos mediante cercos vivos y cortinas vegetales.
- El manejo sostenible de plantaciones y manchas naturales de bambú.
- La estabilización de taludes y laderas mediante soluciones de bioingeniería.
Una de las prácticas que el proyecto busca visibilizar es la construcción de barreras con bambú. Se trata de pequeñas estructuras instaladas transversalmente en terrenos con pendiente que ayudan a reducir la velocidad de la escorrentía, retener suelo y sedimentos, controlar la formación de zanjas y facilitar la recuperación progresiva de la vegetación.
Combinados con la plantación de bambú y otras especies apropiadas, las barreras, pueden contribuir a reducir la erosión y recuperar determinados taludes y laderas afectados por la degradación del suelo o expuestos a lluvias intensas.
No obstante, no todos los riesgos ni todos los terrenos requieren la misma solución. La aplicación de estas prácticas debe partir de un diagnóstico del lugar y considerar factores como la pendiente, el tipo de suelo, el recorrido del agua y el nivel de riesgo. En zonas críticas, estas medidas deben complementarse con estudios especializados, obras de protección y sistemas de alerta temprana.
Próximamente, el proyecto desarrollará talleres con los Gobiernos Autónomos Descentralizados de las zonas de intervención para compartir estas prácticas, identificar áreas prioritarias y analizar cómo pueden incorporarse a la planificación territorial, la adaptación climática y la gestión local de riesgos.
Frente al fenómeno de El Niño, actuar antes puede marcar la diferencia. El bambú ofrece alternativas accesibles y sostenibles para cuidar el suelo, proteger el agua y fortalecer la resiliencia de las comunidades.